domingo, 24 de mayo de 2015

Voy a escribirte aquí las palabras que me quedan por decirte,  al menos las suficientes para que este peso no me lleve consigo hacia abajo. Y voy a escribirlas aquí, precisamente, porque aunque su misión sea llegar hasta vos, rozar tu corazón y escaparse definitivamente, se que no visitarás este sitio, y aunque lo hicieras jamás sabrías que este montón de palabras lleva tu nombre escrito.

Sí, yo podría darte la mano y llevarte por los escondrijos de mis sentimientos, si quisieras, al reverso de cada una de estas palabras; pero, ¿Y cuando vieras tu imagen grabada en ellas? Correrías, se que huirías donde tu corazón no pudiera alcanzarte. Por eso no me queda otra que soltar la cuerda que me unía a ti, y tumbarme en la noche a esperar que el aire se lleve el aroma de tu recuerdo, y el eco de mis propias palabras se confunda con tu respiración hasta darme cuenta de que solo fuiste una ilusión, un trozo de vida que ya no tengo.


Luego metería mis manos en los bolsillos, cuando estuviera desintoxicada de ti definitivamente, y recorrería de nuevo las calles solitarias donde un día reconocí tu rostro entre un mar de gente sin nombre, mirando siempre al cielo para evitar tu mirada. Entonces podría volver a esculpir versos en tu nombre que no dolieran como ahora, y abrazar tu silueta difuminada sobre un fondo menos oscuro.

Es difícil creer que no voy a esperar, que no voy a actuar, que no voy a ser yo, sobre todo para mí. Pero a cambio solo te pediré que no mires, no escuches, y no hables; dejame tumbarme en la noche y lanzar versos al viento como una borracha que ha perdido la esperanza. Te amo.

miércoles, 12 de febrero de 2014





Perdida.

Buscando tan sólo encontrarte en medio de la nada, como si de un momento a otro fuese a golpear tu puerta como por arte de magia, como si las cosas se dieran así como así, tan siquiera por desearlas.

A veces me pregunto porqué divago en la trastienda de mi propio subconsciente y siento que no soy yo misma la que está pensándote o extrañándote si nunca te tuve ni jamás tendré nada que he deseado.

Siento que la vida se me escapa de las manos como arena tibia entre los dedos y nada hago por cambiarlo. Si tan sólo pudiese verte a los ojos y decirte la verdad, que es eso que nos separa y que nunca dejará que te encuentre pues quien soy para vos ya ni siquiera existe.

Perdida.

Abrumada por la soledad y el pasado vacío de mi infancia voraz que me carcome hasta los huesos y el frío de las tardes sin saberte mío hoy ni nunca, inmersa en mi opaca realidad de ser nadie ante tus ojos, nadie ante los míos y nadie para nadie.

En ocasiones siento que me es más difícil perdurar que ir viviendo esta vida descolorida y sosa, sin nada que ofrecerte y nada por buscar, sin saberme dueña de mi presente ni de mi pasado ni siquiera de ese futuro que alguna vez en medio de la locura de mis días grises imaginé con vos a mi lado.

Perdida.

Hoy todo son recuerdos bien guardados en los recovecos intrincados de mi ser, en el fondo de mis lamentaciones femeninas de mujer frustrada por serlo, de idiota que vive un mundo de fantasía aterrada de asomarse a la realidad que la golpea y la derriba a cada paso.

Una palabra, un gesto, una señal tan sólo un indicio de que aún algo me espera o la desdicha total de saberme ya inútil ante el mundo que me exige subsistir a pesar de las derrotas y los vestigios de sueños que perduran grabados en mi memoria como si de pronto algo o alguien como vos me despojara de los prejuicios y las culpas y se animase, simplemente a rescatarme.

lunes, 26 de septiembre de 2011



Mareas inconclusas de palabras eternamente perdidas en tus silencios, pútridas sensaciones que mi cuerpo no deja de emanar mojando tu piel con mi transpiración.
Estoy envuelta en el vaivén de tu vientre sobre el mío y sin embargo no puedo descubrir el pasaje a ese sitio en donde nuestras almas se funden bajo las sábanas… Cansada de esforzarme por respirar, lleno mis pulmones con el aire que exhalas sobre mi boca mientras tu voz mezcla puteadas y palabras de amor susurradas entre mis pechos turgentes por el reciente roce de tu lengua húmeda
Me pedís a gritos que lo diga, que lo jure…puedo escucharlo retumbar en mi cabeza taladrando mis neuronas agrietadas de tanto amarte. Sin embargo el placer puede más que mi cerebro, el néctar entre mis piernas escribe las letras que tus oídos necesitan encontrar, mientras abandona mi cuerpo untando tu sexo que me penetra más allá de las entrañas, en el sitio exacto en donde toda mi femenina existencia cobra sentido.
El éxtasis me invade, mis uñas se hunden en tu piel y mientras recito una y otra vez los gemidos inconsistentes que provocan tus manos solo puedo asegurarte algo…Existo

sábado, 5 de febrero de 2011




Puede


Quizás la lluvia caiga en Buenos Aires

Talvez encalle un barco en altamar,

O se mueran las hojas en verano

Del ciruelo de tu patio de atrás.


Quizás dejen de brillar las estrellas

Talvez el viento deje de soplar,

O se arrastren las aves en el cielo

Y remonten vuelo al caminar.


Quizás amanezca un lunes en la tarde

Talvez sean mudas las musas al cantar,

O florezcan en otoño las glicinas

Y sus raíces arraiguen en el mar.


Quizás pasen mil años de este día

Talvez el tiempo se detenga en el andar,

O dibujen en tu piel surcos de vida

Los minutos del reloj de tu portal.


Mas las noches sin luna en que provocas

Los gemidos de mi voz a tu compás,

Esos mismos que nacen de tus manos

Esos, vida mía...nunca morirán.

miércoles, 12 de enero de 2011


Soneto de mí

Si mi boca dibuja una sonrisa
que no refleja la forma de mi alma,
si mi calma desgasta las lágrimas
que trazan de mis labios las palabras...

Cómo el viento amontona los ocasos
cual dos gotas de rocío en la mañana,
ha de ser mi canto adormecido
la calandria posada en tu ventana.

Las fronteras de mi mundo son tus ojos claros.
Las farolas de mi noche negra son tus manos.
Los jirones de mi dicha son apenas ratos.

Te presiento amado mío en mi voraz desierto.
Te deleito corazón en mi presente incierto.
Y te pierdo cada día en que sin ti despierto.

viernes, 31 de diciembre de 2010


“Pesada lápida sobre mis parpados,
cenizas en mis ojos y el azul antiguo,
el abra del azur y la oración
en lo abierto definitivamente cerrado
de los túneles del insomnio
donde las ratas danzan su ritual de pestes
y exterminio. El viento que antiguamente
me abría al infinito, las manos espejos
de las aguas más claras y profundas,
la piel de aquel que amé en sueños,
todo enterrado bajo la pesada máquina
de la muerte que aún pasea en
las silenciosas calles de la soledad
a las que nos condenó amarnos…”

jueves, 23 de diciembre de 2010


Quiero que me lleves
por dulces caminos
que mi piel encuentre
excusa o motivo.

Que me sofoques
que me enciendas,
que me desees
y me tengas.

Que me saborees
que me vuelvas loca,
quiero derramarme
muy suave en tu boca.

Quiero que tu lengua
sutil, pervertida,
invente un camino
de saliva vertida.

Quiero que me mires
de esa forma loca,
que me beses los labios
y ser quien te toca.

Quiero que muy fuerte
abraces mi espalda,
que derrames tu escencia
en cada bocanada.

Quiero que me sientas
asida a tu cuerpo,
que consumas mis sentidos
y aceleres mis latidos.

Quiero que tu aroma
me lleve prendida
como loba en celo
que gime y transpira.

Quiero que esta noche
no me trates suave
y quiero ser la puta
que goza y te lame.

Quiero que me hagas
todo lo que quieras,
que me faltes el respeto
y que todo lo veas.

Quiero que te sientas
perdido y loco
por que tú me tienes
como ningún otro.