domingo, 17 de enero de 2016

Y para qué seguir escribiendo versos si mis metáforas no llegan a tu iris, para que seguir respirando si otro aire llena tus pulmones, si nada queda de tu esencia en esta noche de domingo.

Estoy respirando, es cierto.

No es lo mismo que vivir.

Y muero en cada gota, en cada verso y cada estrofa que nunca leerás en estas notas. Y navego en esta casa vacía de presencias, con algunos recuerdos y todas mis miserias. 

¿Respirar? no vale el riesgo.

Veo el cielo, la noche cubre hasta las estrellas, mañana saldrá otro solo y yo aquí, enterrada y muerta.
Era perceptible la soledad
no la conocía tan de cerca,
solo la veía colarse
hace ya un año entre las verjas.

Era perceptible la indiferencia
no la divisaba tan presente,
mas ahora que la siento
la reconozco al no tenerte.

Era perceptible tu ausencia
no podía imaginarla,
y hoy que está aquí conmigo
no soy capaz de admirarla.

Era peceptible mi muerte
no la creí tan vívida,
y esta noche sin tenerte
es ella, mi única salida.
Podré respirar algún día...
o en la oscuridad de uno,
en la hipocresía de la tarde
sin corazón ninguno.

El saberte lejos, allí 
sin la necesidad de mí,
es más fuerte que el yo de aquí
con tanta necesidad de tí.

Sola, tirando de tu cuerda al sollozo
queriéndote hasta matarte,
llorando hasta desangrarme
aunque deje mi inspiración entre líneas.

No hay prisas, no hay vida
sólo algunos recuerdos mútuos,
que entre lágrimas y sueños
alguna vez han sido tuyos.

Pura realidad.


sábado, 16 de enero de 2016

Solo me resta esperar, que acabe el día.

Sin nada.

viernes, 15 de enero de 2016



La ciudad sigue su marcha elástica y seductora,
alzándose por los edificios
con sombrillas de sutil monotonía.
Yo aquí,
sigo con la mirada perdida
parchando mi silueta ajada;
esperando tu señal que sé bien
siempre me será esquiva.

La vida...
si que es complicada:
Unos queriendo olvidar y sanar viejas heridas.
Y yo abriéndome el pecho
para desangrar mi entereza en un retazo de poesía.




Lo sé, y ahora que todo ha desaparecido,
no hay nada que decir,
y si has terminado de avergonzarme,
a tu aire, puedes seguir adelante, cuéntaselo,
cuéntales todo lo que sé ahora,
grítalo desde los tejados,
escríbelo en el horizonte,
ahora, todo lo que teníamos ha desaparecido,
cuéntales que yo era feliz,
y mi corazón está roto,
todas mis cicatrices están abiertas,
cuéntales que aquello en lo que tenía esperanzas, era
imposible